El anuncio más destacado fue la exención total del impuesto
a los Ingresos Brutos para las industrias que facturen hasta $3.200 millones
anuales, iniciativa que deberá ser tratada en la Legislatura provincial. La
medida se complementará con el régimen de promoción industrial vigente, que ya
contempla beneficios en impuestos inmobiliarios, de sellos y otros tributos.
“Industria que se radica en Córdoba o radicada en Córdoba,
con facturación menor a 3.200 millones, va a pagar cero Ingresos Brutos”,
afirmó Llaryora, generando aplausos entre los empresarios presentes y bajo la
mirada del jefe de Gabinete nacional, Guillermo Francos.
Diferencias con el Gobierno nacional
En un discurso cargado de mensajes políticos, el mandatario
cordobés marcó distancia de las políticas de Javier Milei:
Con ironía, sostuvo: “Bienvenidos a la República de
Córdoba”.
Rechazó los “modelos pendulares” que alternan entre un
Estado excesivo y un mercado desregulado: “Ninguno funciona. Córdoba aplica un
modelo distinto: tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea
necesario”.
Cuestionó el recorte de programas nacionales que obligaron a
la provincia a cubrir gastos en transporte, educación y asistencia social.
Reiteró su reclamo por un precio de gas más competitivo: “Si
no bajamos costos energéticos, nuestras industrias no pueden competir”.
Córdoba como modelo industrial
Para respaldar su propuesta, Llaryora repasó los avances
provinciales:
Red de gasoductos troncales que llega a más del 90% de las
localidades.
Creación de parques industriales en distintos puntos del
territorio.
Industrialización del agro con ejemplos de éxito como el
maní, donde la provincia es el primer exportador mundial.
“Defender la industria es defender el trabajo. La clase
media argentina se consolidó a partir de un entramado productivo
diversificado”, remarcó el gobernador, quien además reiteró su rechazo a las
retenciones del 15% que la Nación había impulsado sobre exportaciones industriales:
“Nadie en el mundo paga por exportar. Hubiera sido un golpe letal para la
producción”.
Con esta medida, Llaryora buscó no solo brindar alivio
fiscal a miles de Pymes cordobesas, sino también consolidar a Córdoba como la
provincia más competitiva para la radicación industrial, enviando al mismo
tiempo un mensaje político hacia la Casa Rosada: el camino del desarrollo pasa
por la industria nacional.