Este martes comenzó en los Tribunales de San Francisco el juicio por el crimen de Aralí Vivas, la niña de 8 años asesinada en noviembre de 2024. En el inicio de una instancia largamente esperada por sus familiares, su tía, Betiana Heredia, volvió a reclamar justicia y recordó la lucha que la familia sostiene desde la muerte de la pequeña.
Por el caso están imputados Rocío Milagros Rauch, madre de Aralí; Matías Ezequiel Simeone, pareja de la mujer; y Cristian Hernán Varela, allegado al entorno. Los acusados afrontan graves cargos, entre ellos abuso sexual y homicidio calificado, y podrían ser condenados a prisión perpetua.
Desde las inmediaciones de Tribunales, Heredia relató el difícil momento que atravesó con la llegada de los detenidos. “Estoy en los tribunales… acaban de llegar los detenidos y todavía tuvieron la cara de mirar quiénes éramos”, expresó.
Acompañada por familiares y allegados, aseguró que continuará reclamando justicia independientemente de la cantidad de personas que se acerquen a acompañarlos. “No importa la cantidad de gente, yo voy a seguir pidiendo justicia por ella”, sostuvo.
Una vigilia antes del juicio
La noche previa al comienzo del debate judicial, familiares y allegados realizaron una movilización en memoria de Aralí. La marcha estuvo acompañada por globos blancos, un símbolo elegido especialmente para recordar a la niña.
“Los globos eran signo de ella, de Aralí, una paloma blanca con paz, la paz que necesita ella”, explicó su tía.
La movilización comenzó en una plazoleta y finalizó frente al lugar donde ocurrió el crimen, al que Heredia describió como “la casa del horror”. Allí encendieron una vela y compartieron unas palabras en recuerdo de la pequeña.
“Espero que se haga justicia”
Con el juicio ya en marcha, la familia espera que las responsabilidades por la muerte de Aralí sean determinadas por la Justicia. Heredia manifestó cuál es su expectativa respecto de los tres acusados: “Yo espero que se haga justicia, que sea perpetua para los tres por igual”.
Al mismo tiempo, planteó interrogantes sobre las actuaciones previas al crimen y cuestionó la respuesta de los organismos que debían intervenir.
“Acá no solamente son ellos tres, hay mucha gente por atrás”, sostuvo. Luego preguntó: “¿Dónde estuvieron los organismos? ¿Por qué tenemos que llegar hasta este punto? No queremos más otra Aralí”.
La mujer afirmó además que lo que sucedía en la vivienda era conocido por otras personas. “Todo el pueblo sabía lo que estaba pasando en esa casa y nadie hizo nada. Eso es lo que más duele”, expresó.
La tía de Aralí declarará como testigo
Betiana Heredia también tendrá participación directa durante el juicio, ya que deberá prestar declaración como testigo.
“Voy a declarar con la verdad, siempre con la verdad, nadie nos escuchó”, anticipó, al recordar los intentos que, según sostiene la familia, realizaron para intervenir antes de la muerte de la niña.
En medio del dolor, también recordó cómo era Aralí. “Era muy despierta, llena de sueños, pero cargaba con un desamparo absoluto”, señaló. Según relató, sus hermanos también atravesaban situaciones de miedo y silencio.
Mientras comienza a desarrollarse uno de los procesos judiciales más sensibles para la comunidad, la familia mantiene el reclamo que sostiene desde hace casi dos años. Heredia lo resumió con una frase dirigida a mantener viva la memoria de su sobrina: “No se olviden de Aralí, le arrebataron la niñez y eso duele”.