La presentación fue realizada junto a la abogada proteccionista Milena Mariamé y busca que la organización pueda intervenir activamente en el expediente judicial, acompañando el proceso con la posibilidad de aportar pruebas, testigos y realizar seguimiento de las actuaciones.
Desde la fundación sostienen que la decisión responde al fuerte impacto que generó el caso en la comunidad, ya que Tita era una perra comunitaria conocida y cuidada por numerosos vecinos del centro de la ciudad.
En paralelo, los investigadores continúan analizando registros de cámaras de seguridad y recopilando testimonios para reconstruir los movimientos del sospechoso. De acuerdo con la información reunida hasta el momento, el hombre habría permanecido durante varias horas en la zona del Centro Cívico acompañado por una mujer y posteriormente se habría retirado en motocicleta hacia Frontera.
El caso mantiene una importante repercusión social. Comercios, vecinos y agrupaciones proteccionistas impulsan distintas acciones para mantener vigente el pedido de justicia, entre ellas la colocación de carteles y campañas de concientización en redes sociales.
Mientras se esperan avances en la identificación y localización del presunto agresor, la causa continúa bajo investigación y sigue siendo uno de los temas que más moviliza a la comunidad sanfrancisqueña.