Los procedimientos fueron llevados adelante por personal del Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba, a través de la Dirección General de Fiscalización y Control, junto con agentes de la Secretaría de Ganadería y efectivos de la Patrulla Rural Noreste.
Durante las inspecciones efectuadas en establecimientos vinculados a la producción y venta de carne, los equipos de control comprobaron que uno de los lugares intervenidos operaba sin las habilitaciones exigidas por la normativa vigente y presentaba deficiencias en materia de higiene y sanidad.
Ante estas irregularidades, se dispuso el decomiso de unos 100 kilogramos de carne porcina y distintos subproductos cárnicos que habían sido obtenidos mediante faena no autorizada.
Además, las autoridades interdictaron 110 cerdos al constatar que sus responsables no pudieron acreditar la propiedad de los animales mediante la documentación correspondiente.
Desde el Ministerio remarcaron que los productos cárnicos destinados al consumo humano deben provenir de establecimientos habilitados y sometidos a controles sanitarios permanentes, ya que esto permite garantizar la trazabilidad de los alimentos y proteger la salud pública.
Las actuaciones se encuadran en la legislación provincial vigente relacionada con el faenamiento, la comercialización de carnes, las marcas y señales de ganado y las normas de convivencia ciudadana.