“Aceptar lo que me va a pasar me libera”, decía. A pesar del dolor físico y emocional, eligió vivir con plenitud hasta el final. La enfermedad se le detectó tarde, pese a los antecedentes familiares, y atravesó duras cirugías y tratamientos que, con el tiempo, dejaron de ser efectivos.
En 2023 inició cuidados paliativos y cambió su mirada sobre la vida: organizó una despedida con amigos y encontró paz junto a su familia. “Me voy de este mundo feliz”, fue uno de sus últimos mensajes, reflejo de su profundo legado: enseñar a vivir incluso en medio de la adversidad.