El proyecto abarcará el tramo entre Juan B. Justo y Caseros, e incluye canteros centrales, soterramiento de redes eléctricas, nuevo mobiliario urbano, luminarias, bancos, bicicleteros y revegetación del entorno. La obra tiene un plazo de ejecución estimado en 10 meses y forma parte de un plan integral de renovación urbana.
Desde el oficialismo destacaron el alcance estructural de la intervención. El concejal Francisco Colombatti explicó que la propuesta se enmarca en un “master plan que busca revalorizar el eje del centenario y conectar el Centro Cívico con zonas educativas e industriales”. También subrayó que “con recursos municipales sería imposible llevar adelante una obra de esta escala”.
Sin embargo, la aprobación no estuvo exenta de polémica. La oposición votó en contra del proyecto y manifestó su preocupación por lo que consideran una desconexión con las prioridades actuales de la comunidad.
En paralelo, en redes sociales también se expresaron dudas y críticas por parte de algunos ciudadanos, que reclamaron atención a otras problemáticas como salud, infraestructura básica o seguridad. Otros vecinos, en cambio, valoraron la apuesta por mejorar la calidad del espacio público y fomentar una movilidad más sustentable.
El concejal Matías Beccaría, en respuesta a las críticas, defendió la planificación oficial: “Calma, a los sanfrancisqueños los vamos a tapar de obras”, señaló, aludiendo a un plan más amplio que incluye la recuperación del Palacio Tampieri, el Paseo Cervantes y el Pasaje Cornaglia.
La iniciativa ya genera opiniones divididas en la ciudad: mientras el oficialismo celebra un paso importante hacia una transformación urbana, sectores opositores y parte de la ciudadanía piden mayor participación y debate sobre las prioridades.