El pedido fue presentado en las últimas horas, en un escenario marcado por un fuerte endeudamiento que rondaría los 120 millones de dólares, sumado a una sostenida caída en los niveles de producción.
En ese contexto, la firma viene atravesando un proceso de achique: redujo su actividad, vendió activos estratégicos y perdió participación en el mercado, sin lograr revertir su delicada situación económica.
La solicitud de quiebra representa un punto de inflexión para una de las compañías más emblemáticas de la industria láctea argentina, cuyo futuro ahora quedará sujeto a la resolución judicial y al avance del proceso concursal.