A casi dos años del crimen que provocó una profunda conmoción en Brinkmann y trascendió las fronteras de la región, la causa por la muerte de Aralí Vivas ingresará en una instancia decisiva. El próximo 22 de septiembre comenzará en los Tribunales de San Francisco el juicio contra las tres personas acusadas por el asesinato de la niña de 8 años, ocurrido en noviembre de 2024.
El proceso se desarrollará con participación de jurados populares. En el banquillo estarán Rocío Milagros Rauch, madre de Aralí; Matías Ezequiel Simeone, pareja de la mujer; y Cristian Hernán Varela, allegado al entorno familiar. Los tres se encuentran detenidos y afrontan imputaciones que, en caso de una condena, podrían derivar en penas de prisión perpetua.
Una acusación de extrema gravedad
De acuerdo con la acusación formulada por el Ministerio Público Fiscal, antes de su muerte la niña habría sido sometida a reiterados abusos sexuales. La investigación atribuye a los imputados distintos delitos agravados por circunstancias como la edad de la víctima, el vínculo, la reiteración y la intervención de más de una persona.
La causa también contempla la acusación de homicidio calificado, con agravantes vinculados al parentesco, la violencia de género y la hipótesis de que el crimen habría tenido como finalidad ocultar otros delitos.
Uno de los elementos centrales de la investigación surgió de la autopsia. Los estudios determinaron que Aralí murió como consecuencia de un traumatismo craneal ocurrido antes del incendio registrado en la vivienda.
Para la Fiscalía, el fuego habría sido iniciado intencionalmente con el objetivo de borrar evidencias. A lo largo de la pesquisa también fueron incorporadas pericias genéticas y registros obtenidos de cámaras de seguridad, entre otros elementos que serán analizados durante el debate.
Doce ciudadanos integrarán el jurado
De cara al comienzo del proceso ya quedó conformado el jurado popular. Fueron seleccionados ocho integrantes titulares y cuatro suplentes, provenientes de San Francisco y otras localidades de la región.
Junto a ellos actuará el tribunal técnico, presidido por el vocal Guillermo Rabino e integrado además por los jueces Alejandro Acuña y Claudio Requena.
El cronograma contempla inicialmente tres jornadas de audiencias: el 22, 23 y 29 de septiembre. Sin embargo, la extensión dependerá del desarrollo del debate y podrían incorporarse nuevas fechas si resultaran necesarias.
La primera audiencia estará destinada a las presentaciones de la Fiscalía, la querella y las defensas. Posteriormente, los tres acusados tendrán la posibilidad de declarar y comenzará la recepción de testimonios. En principio, se prevé la participación de entre 10 y 12 testigos.
La acusación estará encabezada por la fiscal de Cámara Consuelo Aliaga Díaz. Ricardo Daniel Vivas, padre de Aralí, será querellante particular y estará representado por el abogado Matías Miguel Carnero, quien participará de manera virtual.
En cuanto a las defensas, Rauch será representada por Marcos Arnoldt. Simeone tendrá como defensor público a Luciano Fino y Varela será asistido por César Testa.
Un juicio sin acceso al público
Una particularidad del debate será su carácter reservado. Debido a que entre los hechos investigados existen delitos contra la integridad sexual de una menor, las audiencias no estarán abiertas al público.
Familiares, periodistas y personas ajenas al proceso no podrán ingresar a la sala mientras se desarrollen las exposiciones y testimonios. La medida busca preservar la intimidad de la víctima y evitar la difusión de información sensible.
Está previsto, no obstante, que al término de cada jornada pueda conocerse información general sobre la marcha del juicio, sin revelar detalles de declaraciones o elementos que deban mantenerse bajo reserva.
Una causa que vuelve a movilizar a Brinkmann y la región
La llegada del expediente a juicio vuelve a colocar en el centro de la atención regional un crimen que generó enorme impacto desde las primeras horas de la investigación.
Ahora será el tribunal, con la participación del jurado popular, el encargado de evaluar las pruebas reunidas, escuchar a las partes y determinar las responsabilidades penales de cada uno de los acusados.
Con el 22 de septiembre cada vez más cerca, Brinkmann y localidades de toda la región aguardan el comienzo de una instancia judicial decisiva para el esclarecimiento definitivo del crimen de Aralí Vivas.