Después de nueve años de espera, este miércoles comenzó en los Tribunales de San Francisco el juicio por la muerte de Yuliana Chevalier, la joven de 20 años que falleció el 18 de agosto de 2017 tras recibir un disparo de arma de fuego en una vivienda de barrio La Milka.
El único acusado en la causa es Alejandro Lovera, expolicía de Santa Fe y pareja de Yuliana al momento del hecho, quien llegó al inicio del debate judicial en libertad.
El caso atravesó diferentes etapas, hipótesis y cambios de calificación legal durante una extensa investigación. Uno de los puntos centrales que deberá abordar el juicio será determinar las circunstancias en las que se produjo el disparo que terminó con la vida de la joven.
Según la hipótesis que surgió durante la investigación, Yuliana se habría disparado con una pistola calibre 9 milímetros durante una discusión con su pareja. Sin embargo, su familia cuestionó desde un primer momento esa versión y durante estos años sostuvo públicamente que la joven fue víctima de un femicidio.
Una causa con diferentes calificaciones
En las primeras etapas de la investigación, Lovera fue imputado por el entonces fiscal Bernardo Alberione por homicidio calificado por el vínculo y por el uso de arma de fuego y permaneció detenido durante aproximadamente un mes, antes de recuperar la libertad.
Con el avance de la causa y la incorporación de nuevos elementos, la situación procesal fue modificándose. Alberione explicó en su momento que se había considerado una posible negligencia por parte del policía al dejar su arma reglamentaria al alcance de la joven.
La investigación pasó entonces por otras hipótesis y calificaciones, entre ellas la de homicidio culposo, además de analizarse una eventual instigación al suicidio.
En 2022, la causa fue remitida al Juzgado de Bell Ville y desde entonces permanecía pendiente la realización del debate oral.
Nueve años reclamando Justicia
Durante todo este tiempo, familiares y amigos de Yuliana realizaron numerosas movilizaciones y actividades para reclamar el esclarecimiento de su muerte.
Las manifestaciones llegaron a distintos puntos de San Francisco, entre ellos el centro de la ciudad y las inmediaciones de la sede de la Departamental San Justo de Policía. La familia también reclamó reiteradamente que Lovera atravesara el proceso detenido.
Este miércoles, nueve años después de aquella madrugada del 18 de agosto de 2017, la causa ingresó finalmente en una instancia decisiva: el juicio que deberá determinar la responsabilidad penal del único acusado y aportar una resolución judicial sobre uno de los casos que generó mayor expectativa durante los últimos años en San Francisco.